5 may 2010

Fluir Como el Agua


Tommy se sentó a su mesa favorita en la cabaña. Nadie más que él en el lugar. Luis le hizo un gesto, Tommy respondío con otro. Ni una palabra intercambiada, pero los dos comprendieron. Luis preparó una teterita con Oloong.

— “No todos los que beben solos beben solos”. Luis puso el equipo de té sobre la mesa.

— “Y no todos los que beben en compañía están con los que los acompañan”, redodeó Tommy.

— “El té que puede ser nombrado no es el verdadero té”, bromeó Luis.

— “El té que puede ser bebido no es el té constante” siguió Tommy con la broma, ambos parafraseando el Dao De Jing.

La vieja puerta de madera se abrió lentamente. Una figura alta, normalmente delgada y robusta entró tan lentamente como se abría la puerta. Vestido de azul, con jeans, un sweater de cuello alto y un gabán azul marino. El gabán puesto a medias, debido al brazo izquierdo enyesado. Caminó tranquilo hacia la mesa donde estaba Tommy. Tommy se levantó con una sonrisa, mirada interrogante y los brazos abiertos para abrazar al amigo.

— ¡Juanca! ¿Qué pasó?

— ¿Alguna vez oíste decir que la distracción es la madre de todos los males? Me distraje una fracción de segundo, y me caí sobre una puerta de vidrio. Cuatro horas de quirófano. Tengo para un mes de yeso, y después, dos más de recuperación.

— ¡U laa laaa! Sentate, recién llego y hay un Oloong listo. Tomemos té y me contás.

— Un Oloong y buena charla me van a venir muy muy bien.

Luis va en busca de otra taza. La lleva a la mesa junto con unos bollos rellenos con dulce de porotos azuki.

El dulce de azuki también te va a venir bien, esto es de parte mía.

— Gracias Luis.

— ¿Cómo te estás bancando esto Juanca?

— Bueno… Me despierto muchas veces por la noche y me cuesta volver a dormirme. Me relajo, dejo que la mente vaya a donde quiera, y no lucho. Es inexplicable la magnificencia de esos momentos. Diría que los gozo. Dios no me habla. Yo hablo con él y la paz que eso me provoca, a veces me hace dormitar de a ratos. En casa hay un reloj que da las horas y las medias, hasta los martillazos sobre el elástico que hacen los gongs me llegan como un acompañamiento. Por suerte, los antibióticos, descongestionantes, analgésicos y calmantes hacen su tarea y me permiten vivir esta situación casi como un llamado.

— Tu respuesta es excelente. Sos un ejemplo de cómo tomar adecuadamente un suceso tan duro como éste.

— Una respuesta Zen ¿no?

— Zen, Taoísta… realmente la denominación no es tan importante. Lo importante es cómo lo tomás sin ego.

— Entre otras cosas, me acordé de algo que leí en un cuento de la dinastía Tang. Está en una colección de historias taoístas que hizo un amigo. El cuento se llama Barba Enrulada.

— “¡Es un clásico! Lo escribió Du Guangding, uno de los taoístas más importantes de ese período ¿De qué te acordaste?” El corazón taoísta de Tommy se expande un poco cuando Juanca le menciona esto.

— Me acordé que en un momento, Barba Enrulada le dice a Li Jing “no es tan importante lo que le sucede a un hombre, sino cómo lo toma”. Entonces decidí hacer como el agua, fluir.

— Eso es muy taoísta. Fluir como el agua que siempre rodea los obstáculos en lugar de luchar contra ellos. Por supuesto. Porque lo que lucha es el ego, el ego es el origen de todos los deseos y los deseos son el origen del sufrimiento.

— En este momento te puedo asegurar que es exactamente así.

— Sin duda. Hay una historia interesante que tiene mucho que ver. En dos lugares distintos hay un hombre sentado bajo una palmera. A cada uno de ellos le cae un coco en la cabeza. El primero se queja a los gritos, insulta a la palmera, maldice su amargo destino y se va. El segundo hombre, después de frotarse el chichón, ve que lo que lo lastimó es un coco. Entonces, alegremente, primero bebe la leche del coco, después lo parte en dos y come la pulpa. Finalmente se hace un par de cuencos. Así, se va caminando tranquilo, contento por su destino. Lo que le pasó a cada uno es lo mismo, pero la respuesta es diferente en los dos. El mismo suceso, para uno fue una desgracia, y para el otro una bendición.

— Muy buena historia. Igual, te aseguro que esto molesta mucho. Pero es como en la historia. Lo importante es cómo uno toma los sucesos, y así es como lo puedo llevar adelante.

— Si. Cómo convertir la mala suerte en buena suerte.

— Fluir como el agua.

4 may 2010

Curtiendo el Invierno


Haciendo de la serenidad
Mi única compañía,
Seclusión de invierno.

A la derecha, libros.
A la izquierda, una taza de té.
Frente a mi, la chimenea.
Detrás de mi, el cargo.
No hay felicidad más grande que esta.
Teiga (1755-1825)

Afuera está frío y nublado, adentro el aroma de los leños en la chimenea se integra con el del té. Disponemos de buena lectura y tenemos el tiempo para disfrutarla. Un momento así no tiene nada que envidiar a un día de primavera o verano. No sabemos casi nada de Teiga. Todo lo que sabemos es el haiku y el poema que están más arriba —muy querido por muchos de nosotros— y que fue discípulo del gran Yosa Buson (1716-1783). La diferencia entre sufrir el invierno y disfrutarlo es similar a la de sufrir el calor o disfrutarlo. Todo está en la mente, el corazón, en el punto de vista. Teiga es alguien que sabe cómo disfrutarlo. Issa, otro gran poeta de haiku, no siempre lo disfrutaba, por ejemplo escribió:

Mañana tras mañana
¡Malditos rábanos tostados!
Seclusión de invierno.

y también

Mi padre vio
Esta misma maldita montaña…
Seclusión de invierno.

La palabra en japonés para seclusión de invierno es fuyugomori. Quiere decir confinamiento de invierno, aislamiento de invierno, o desde un punto de vista más filosófico y profundo, seclusión de invierno. La hibernación de los osos y otros animales, también se llama fuyugomori. Es cierto que el recibir menos luz del sol por los días más cortos produce un cambio en nuestro sistema psicofísico. Pero no es menos cierto que podemos servirnos de eso para disfrutar del invierno. Podemos, por ejemplo, escribir poesía de invierno, haikus de invierno. Muchos poetas lo han hecho y aún lo hacen. Podemos inspirarnos en poemas de maestros del pasado:

No hablaron una palabra,
El visitante el anfitrión,
Y el crisantemo blanco
Ryota Oshima (1718-1787)

A la luz de la vela
Hay viento
En la noche de nieve…
Ryota Oshima (1718-1787)

(Un proverbio japonés dice: La vida es una llama de lámpara al viento).

Ni una sola piedra
Para tirarle al perro
¡La luna de invierno!
Tan Taigi (1709-1771 o 1738-1791)

Este día de invierno
Es cálido al sol,
¡Pero frío!
Uejima Onitsura (1660-1738)

La sombra de los árboles.
Mi sombra se mueve
En la luz de luna de invierno.
Masaoka Shiki (1867-1902)

Yo no puedo resistir escribir poemas de invierno, aquí hay algunos de los míos:

Árboles de montañas de Oregon
¿Verdes en invierno?
¡Musgo y líquenes!

Hasta los grises
Son blancos
En la montaña nevada

Paisaje nevado
Las montañas se confunden
Con las nubes

En la montaña
Texturas blancas
¿Son nubes o nieve?

Cielo brumoso y nubes bajas
El sol ilumina brillante arriba de las nubes
En el día de invierno
Para los que están en el valle
Lluvia nieblas pastos mojados
Cielo azul
Cielo brillante
Mar de nubes
Es lo que ves
Desde lo alto de la montaña

sentado frente
al fuego
bebiendo té Di Guanyin
una taza
otra taza
aún otra taza —
la alegría
de la seclusión de invierno

Después del crepúsculo la nieve ya no es naranja,
La cumbres blancas anuncian la llegada de la noche,
Bebiendo tranquilo el té Oolong,
Comparto con la montaña la larga noche de invierno.

¿Cómo es que logramos esto, la poesía en invierno? Encontrando calidez en nuestro corazón-mente ¿Cómo encontramos esa calidez en nuestro corazón-mente? La encontramos en la serenidad. ¿Cómo llegamos a la serenidad? No dejándonos arrastrar por los deseos. Cuando podemos contemplar a nuestros deseos como a nubes que pasan flotando por el eterno e inmenso cielo azul, los deseos ya no nos arrastran. Somos libres. Podemos decir si, y podemos decir no. La mente se aquieta, el espíritu se expande, y crece una sensación de calidez en nuestro corazón. Sentimos una intensa y serena felicidad que no depende de nada externo. Somos felices sin causa. Somos uno con el haiku de Soen Roshi:

En pleno invierno
descubro al fin en mí mismo
verano invencible

Hoy, 4 de Mayo, alrededor de la puesta de sol, a 38º Sur 57º Oeste, comienza el invierno solar ¡Feliz invierno para todos!

3 may 2010

Como los Osos, Tercera Parte



Los tres amigos se miran sonrientes y lo llaman a Luis.

— “Por favor, ahora traenos Tie Guan Yin”. Dan mira a sus dos amigos interrogantemente por si no están de acuerdo. Todos asienten con la cabeza y la mirada. El nuevo té no tarda en llegar. Los amigos beben las primeras tazas en un silencio solo interrumpido por el clásico sonido de tomar té. Los comentarios los hacen mirándose a los ojos, y con algunas expresiones en los rostros.

— “Buena idea Dan”, finalmente Tommy rompe el silencio, y lo mira sonriente a Dan. Después le dice a los amigos,

— El invierno pasado estaba en el noroeste del Pacífico, en Ashland, un lugar muy tranquilo en el sur de Oregon. Se acercaba Halloween, y escribí algo acerca de lo que estábamos hablando del invierno.

— “Si eso está aquí en tu cuaderno de notas, queremos escucharlo mientras se asienta el segundo té…” las palabras de Dan se funden con el silencio.

— “Está, y se los leo”. Tommy toma el cuaderno, pasa algunas páginas con mucha tranquilidad, y lee.

Pensando en el Invierno

El invierno está aquí, junto con sus emociones. Muchos pueden no haberlo notado, pero está aquí. No comienza el 21 de Dicembre en el norte, ni el 21 de Junio en el sur. Ese es un día estimativo para el solsticio. El Solsticio de la Mitad del Invierno. En el hemisferio norte, el comienzo del invierno lunar es alrededor del 31 de Octubre, en Halloween. O con su verdadero nombre en Gaelige, el idioma gaélico irlandés, Samhain. El invierno solar comienza cuando la declinación del sol es de 45 grados. Aquí, en el noroeste del Pacífico, el invierno está ante nuestros ojos. En Ashland Oregon, Grizzly Peak esta mañana se volvió invisible, oculto por las nubes.

Hay quienes sufren de blues de invierno, SAD (en inglés SAD —triste— el acrónimo para Seasonal Affective Disorder, Desorden Afectivo Estacional, algo que afecta a mucha gente en invierno, produciendo tristeza y/o depresión), enfermedad de cabaña… además de las razones físicas, puede haber muchas otras. Una de ellas es no reconocer el espíritu y significado de la estación. Es un tiempo para introspección. En lo posible, para quedarse en casa tanto como podamos. Todos los animales, de una forma u otra, hibernan. En las plantas, la savia baja hasta las raíces. Es el momento de bajar a nuestras raíces, dirigir la mirada hacia adentro, y encontrarnos con nosotros mismos, un encuentro imprescindible, e ineludible.

El invierno es la estación relacionada con la impermanencia, con la muerte. Samhain, o Halloween es una celebración Celta, en la que nos ponemos en contacto y honramos a nuestros Ancestros, que están en el Otro Mundo. Este tema inquieta a alguna gente. No nos gusta pensar en la impermanencia y la muerte. Pero ese momento llegará. Cuando nacemos, no podemos evitar entrar a este mundo. Y cuando morimos, no podemos evitar dejarlo. Nuestro tiempo en este mundo es algo así como una preparación para el próximo. La vida nunca termina, sus formas son innumerables. Generalmente consideramos a la muerte como lo opuesto a la vida, pero no es así. Lo opuesto a muerte es nacimiento. La vida en este mundo es el período entre nacimiento y muerte. La vida siempre está ahí. Lo más importante es nuestro amor por la vida. Lo más importante es amar.

La capacidad de amar no se limita al amor romántico. Hablamos de amor fraterno, amor maternal y muchos más. Lo que es común a todos es el amor. Es como el agua. Si la ponemos en un recipiente redondo toma la forma redonda. Si la ponemos en uno cuadrado, toma forma cuadrada. Pero la redondez o la cuadratura no son propiedades del agua. Con el amor es igual. Nuestra capacidad de amar puede tomar cualquier de las formas. Amor romántico, fraterno, patriótico, materno… siempre que podamos amar.

El invierno está aquí. Es el tiempo de juntarse alrededor del fuego, con la gente que amamos. Compartir las historias que amamos. Beber el té que amamos, el vino que amamos. Amar el observar cómo las hojas vuelan desde los árboles. Leer la poesía que amamos. Escribir lo que amamos escribir. Comer los guisos que amamos. El invierno es un buen tiempo para amar, y… ¿cómo se puede estar triste (SAD) cuando se ama?

— “Bien… nosotros estamos aquí por amor al té, la amistad ¡y celebrar con alegría!” acota Dan. “A propósito… aquí el invierno comienza mañana ¿es así?

— “Si. Entre el cuatro y cinco de Mayo, aquí en la costa del Océano Atlántico”, asegura Juan, siempre alerta.

Entonces… ¡que sea un feliz invierno para todos!

2 may 2010

Como los Osos — Segunda Parte


— “Buena historia la que te contó Kayo, cuando los osos aún no hibernaban…” Tommy termina su primera taza y la acerca a la tetera por más té.


— “¿El significado…?” Dan le sirve más té, Tommy hace una enorme sonrisa involuntaria mirando como se llena la taza.

— Si. Tengo idea, pero me gustaría escuchar lo que te transmitieron para ver hasta dónde comprendo, y cuáles son las coincidencias.

— Oso es uno de los espíritus-animales más importantes. No sólo para los nativos americanos, también para todas las Espiritualidades Tradicionales. Oso es la introspección, meditación, bondad, lo que lleva al equilibrio. En esta historia Oso muestra la fuerza del amor no-condicionado. El amor que no depende de un objeto externo, de alguien más, sino que es la capacidad misma de amar. Oso siente amor por todos los seres. No le importa lo que digan de él, sea bueno o malo. Simplemente sonríe y sigue su camino. El amor sin condicionamientos es así de firme en él.

Algunos animales se burlan de la bondad de Oso y la consideran debilidad, otros hasta son capaces de traicionar a un amigo, como lo hace Pez. Todos estos no tienen capacidad de amor, para ellos esa bondad es una debilidad. Los gobierna el miedo, muchos tipos de miedo. El miedo y el amor no coexisten. Peor aún, no sólo consideran a la bondad como debilidad, además la desprecian. Deprecian al débil en lugar de ayudarlo. Es una falta de amor aún mayor.

Viento e Invierno son fuerzas que están por encima del control de los seres que viven en este mundo. Responden al Gran Espíritu. Gran Espíritu no es una buena traducción. En idioma Lakota, Wakan Tanka quiere decir Misterio Sagrado. Oso actúa en armonía con Wakan Tanka. Ustedes los taoístas dirían que actúa en armonía con el Tao del Cielo y la Tierra, en armonía con el Gran Tao ¿es así Tommy?

— Es así Dan… Hay un dicho taoísta… el Tao no va contra las personas, sino que algunas personas se ponen a sí mismas en contra del Tao. Los animales que desprecian a Oso, los que no practican el amor, actúan en contra del Tao… o en contra del Cielo.

— Actúan en contra de Wakan Tanka, la idea es la misma, o por lo menos, muy similar ¡Es como querer plantar en primavera las semillas que debiste haber plantado en otoño! Oso y sus amigos cosechan un don, los otros animales reciben el Invierno. Invierno, en la espiritualidad india, es problemas, tristeza y derrota.

— “Es como querer preparar el té con agua helada…” interviene Juan, sirviéndoles más té a los otros dos, y todos se ríen.

— “Si… no es en vano el dicho mongol, la ceguera del corazón es más peligrosa que la ceguera de los ojos”, insiste Juan mientras termina de servir el té.

— El amor no-condicionado es la fuerza misma del universo. Oso tiene esa fuerza ¡No vayan a creer que ser Oso es lo mismo que hacerse el oso!

— ¡Muy bueno Dan! ¡Muy graci-oso!

19 abr 2010

Arquitectura orientada



Mi amigo Osvaldo era arquitecto. En realidad le faltaban una o dos materias para tener el título. Muchos insistimos en que esas una o dos materias se las deberían reprobar a muchos que tienen el título para quitárselo, y dárselo a Osvaldo. Osvaldo hizo obras muy interesantes y destacables en muchos lugares de la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires. Algunas de esas obras le ganaron artículos en las páginas de arquitectura de los diarios más importantes. Hubo un tiempo en que tenía tanto trabajo que a veces no podía aceptar todo. Pero en la vida, todo está sujeto al cambio constante. Igual que la llena luego decrece, y el sol a mediodía comienza a descender, un buen día a Osvaldo le empezó a decrecer el trabajo. Decreció tanto, que llegó a nada. Con muy buen humor, solía decir: “en este momento, de cucha de perro para arriba, acepto lo que venga”.

En esos tiempos yo solía pasar semana de por medio en el mismo pueblo que Osvaldo. Era un lugar muy tranquilo, con un bosque de catorce hectáreas al que iba todos los días. El bosque tenía lugares con una energía muy especial, y durante los días de semana, casi nadie lo visitaba. Yo iba todas las mañanas a practicar taiji antes de empezar a escribir. Después del almuerzo daba un paseo corto, que equivalía a horas de descanso. Más tarde, a eso de las seis o siete de la noche, terminaba de trabajar, y, generalmente, lo visitaba a Osvaldo en su estudio. Era la hora en que él mismo tomaba una pausa si estaba trabajando mucho, o si no, también terminaba con lo suyo. Entoces, o tomábamos unos mates o té en el estudio, o cruzábamos al café de enfrente.

Una de esas noches, cuando estábamos tomado algo en el estudio, en medio de la charla Osvaldo me dijo: “¿te acordás que siempre digo como broma que de cucha de perro para arriba acepto cualquier trabajo? Bueno, me encargaron una cucha de perro”.

Yo pensé que era una broma.

— “¿En serio?” le dije.

— “En serio”. Osvaldo primero puso su cara seria, y después hizo su sonrisa pícara de nene. Yo me quedé mirándolo intrigado. Entonces mencionó un lugar muy caro y exclusivo.

— Una gente que tiene una casa grande ahí, me pidió que les haga una cucha para los perros, que sea igual a la casa, pero con tamaño como para los perros.

Los dos estallamos de risa. Mientras tomábamos nuestro té reflexionamos, mitad en broma y mitad en serio. Cuando no se es exigente, pueden aparecer soluciones temporarias a los problemas que tengamos. Pero por encima de eso hay algo gracioso y serio a la vez. Cuando se dice algo en broma, la broma puede volverse realidad. La realidad siempre supera a la fantasía, y lo que decimos siempre puede volverse realidad. Como la cucha de un perro.

15 abr 2010

Como los osos



El invierno se acerca, el clima se vuelve frío y lluvioso. Después de días luminosos de fin de otoño, con cielo azul limpio y brillante, llueve noche y día. tres amigos se juntan en la casa de té.


— “Con este clima pidamos algún Oloong”, dice el primero, acomodándose en la silla.

— “Seguro”, contesta el segundo, “¿que les parece un Dong Ding Oloong?”

Los otros dos inmediatamente aceptan contentos. Piden su té y terminan de acomodarse. Nadie más en el lugar, el silencio es enriquecido por el sonido de la lluvia sobre el alero.

— “Faltan pocos días para el comienzo del invierno… la época para escribir poesía, quedarse en la cueva, visitar amigos en las suyas, contar historias y leernos nuestras poesías”, dice Tommy, el último de los tres.

— “Si… hay que prepararse para hibernar…” las palabras se pierden en los labios de Dan.

— “Como los osos”, redondéa Juan, el segundo de los amigos.

— “Todos hibernamos. Es la estación del oso. El tiempo de mirar hacia adentro, de recuperar el equilibrio que se haya perdido, de almacenar la fuerza vital y fortalecer los riñones. Es el momento de aumentar la profundidad de la serenidad”.

— “Tommy, tu corazón taoísta… tu gran buen corazón taoísta… a propósito… ¿saben que los osos no siempre hibernaron?” Dan mira a los ojos de sus amigos, esperando la repuesta. La respuesta sale de los ojos de los amigos sin pronunciar una palabra. Cuando la afinidad es fuerte, las palabras son necesarias. Cuando la afinidad no es suficiente, ni siquiera las palabras alcanzan.

— Esta historia me la contó Kayo, un amigo Blackfoot. Me la contó así: Fue Viento quien le dio a Oso el don del sueño, en los tiempos del primer invierno. Los otros animales del bosque siempre se burlaban de Oso, porque lo veían holgazán y lento. Veían la bondad y buenos modales de Oso como debilidad, y se burlaban de sus amigos. Pero Oso no reparaba en eso. Simplemente sonreía y seguía su camino. Amaba a sus amigos, los de debajo de la tierra, los que volaban y los que viven en el agua. Sólo se sentía triste cuando sentía hambre y tenía que comer a alguno.

Un día, el padre Viento escuchó cómo los animales se burlaban de Oso, hablando de lo tonto que era. Hasta Pez se volvieron contra él. Viento se enojó mucho por esto.

En un sueño, Viento le enseñó a Oso qué plantas comer, y le contó las cosas malas que había dicho Pez. Viento le enseñó a Oso que Pez no es un amigo, es alimento. También le dijo que porque era bondadoso iba a recibir un don.

En otro sueño, Oso estaba triste. Entonces Invierno le preguntó por qué. Oso le dijo “Solamente soy bueno porque tengo buenos amigos”. “Es cierto”, le respondió Invierno. Y le dijo que fuera, y le contara a todos sus amigos acerca del don que Viento le había prometido.

Cuando despertó, Oso fue al bosque y corrió por todos lados, y le contó esto a todos los que lo escucharon. Quedó tan cansado, que cuando volvió a la cueva se durmió muy profundamente.

Como de costumbre, muchos no lo escucharon a Oso. Algunos hasta dijeron que estaba loco. Entonces, Invierno decidió darles a todos una lección. Mientras Oso y sus amigos dormían, volaban o juntaban comida, sin que lo supieran, Invierno cayó repentinamente sobre el bosque. Pero se aseguró de que ni Oso ni sus amigos se enteraran de él o del hermano Viento. Para ellos, era el tiempo del don. Así fue como Invierno comenzó su viaje a lo largo de la tierra, y hasta el día de hoy, se puede ver quiénes son los amigos de Oso.

— Aquí está el té, amigos. El buen Dong Ding Oloong que pidieron. Hay que preparase para el invierno… ¡Como los osos!

15 mar 2009

Té en el Templo Taoísta


Pintura por Ni Zan
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avísenme para sacarla


Pensar en té es pensar en China, su país de origen; y pensar en China es pensar en el Taoísmo. Hasta Lu Xun, escritor chino contemporáneo que participó en la revolución cultural, dijo: “a nadie le disgusta Tao. Comprender esto es comprender la mitad de la China”.

Muchos siglos antes de Lu Xun, Ní Zan (倪瓚) (1301-1374) un buen día decidió deshacerse de la mayoría de sus pertenencias. Las repartió entre familiares y amigos. Conservó para él algunas cosas favoritas y se fue a vivir a un barco, con el que viajó por los ríos de China. Ni Zan fue un gran pintor, calígrafo y poeta, uno de los cuatro maestros de la dinastía Yuan, y un taoísta de la Escuela Long Men (Puerta del Dragón). No vendía sus obras; o bien las regalaba, o las cambiaba por lo que necesitara en el momento. En uno de sus viajes, se albergó por un tiempo en el templo taoísta que había construido el maestro Xun-zhung. Durante su estadía en ese lugar, el té no podía estar ausente y escribió esto:

“El maestro Xun-zhung construyó una sala de meditación en la puerta Este de Wu Xi y la llamó El Templo de Xun Wen. Es un lugar tranquilo, espacioso y luminoso, donde descanso… descarto los asuntos mundanos y dejo que mi mente pasee en un mundo de simpleza y pureza. Temprano por la mañana, después de refrescarme, me concentro en los sutras. Todo el día me mantengo en compañía de los antiguos taoístas. Me olvido de mi mismo y alcanzo Tao. Qué alegre estoy cuando he obtenido Tao. A los pies de la colina Xi Shen hay un arroyo, dulce y claro, diferente del agua común. La colina está a solo pocas millas al oeste del templo. Por la mañana y el anochecer llevo el agua del arroyo a casa y hago té. Después que he estudiado los libros taoístas bebo esta agua. Estoy lleno de alegría y entonces canto así:

¡Que profundamente silencioso es el templo de Tao!
Ilimitado e infinito, es el lugar de residencia de lo divino.
El salón de luz es amplio y alto, también reverenciado con silencio,
Árboles con hojas coloreadas están creciendo y extendiéndose.
Olvidado de las palabras, paseo y descanso aquí,
He descartado el mundo de la fama y la ganancia.
Que elegante el sol de la mañana, brillando sobre las balsas y los aleros,
Que frescas son la terraza y la laguna después de la lluvia.
Quemo incienso para romper el profundo silencio,
Y bebo el agua del arroyo y me relajo con alegría.
Penetro las maravillas de Tao,
Y canto lo antiguos sutras.
Cuando mi mente está cómoda mi espíritu está alegre,
Cuando se obtiene el entendimiento, no queda nada por comprender.
¿Quién puede decir que el reino del Tao está lejos nuestro?
Que tranquilo es, como al comienzo del Cielo y la Tierra”.

Un proverbio chino dice “cuando bebas agua, piensa en su fuente”. Las interpretaciones incluyen lo literal y todas las analogías. Ni Zan muestra que el Tao no es algo remoto e inalcanzable. Por el contrario, nos cuesta verlo ¡de la misma forma que nos cuesta ver nuestra propia nariz! Comienza alabando el silencio del templo. En chino, para silencio y para tranquilidad se usa el mismo ideograma. Un sutra taoísta que se recita todos los días en los monasterios y ermitas es, justamente, el “Clásico de la Pura tranquilidad”. Todavía no conseguí el original del poema en chino, pero la tranquilidad y el silencio están permanentemente presentes. Las dos líneas finales dicen: “¿Quién puede decir que el reino del Tao está lejos nuestro? Que tranquilo es, como al comienzo del Cielo y la Tierra”. Al comienzo del Cielo y la Tierra alude al estado de no-manifestación, o en el caso de la meditación —taoísta o buddhista— el estado más allá de pensar y no pensar. Ahora podemos parar con la filosofía, encender una varilla de incienso y… ¡tomar cinco tazas de té!

4 nov 2008

Una mañana con té



El tercer día lluvioso en el invierno de Ashland Oregon mi resfrío está mejor, pero todavía no debo salir. Con la vista de Grizzly Peak desde mi ventana, el departamento abrigado y buena música, es el momento ideal para un buen té. Di Guanyin, una variedad de Oolung, y posiblemente el rey de los tés. Dicen que la ceremonia de té japonesa hace énfasis en la ceremonia, y la china en el té. Sin entrar en los detalles complejos de cada una de éstas, se puede hacer algo más simple, a condición de no perder el espíritu, tanto del té, como de la ceremonia.

Una de las razones de la ceremonia es dejar de lado todo lo que ocupaba nuestra mente hasta el momento. Por un rato, entramos a otro mundo. En este mundo no es correcto pensar en beneficios o en pérdidas. Paradojicamente, entrar a él aporta incontables beneficios. Hay algunos detalles que cuidar para que la pequeña ceremonia conserve la fuerza que debe tener. Uno es el equipo. No hace falta uno muy lujoso. Una buena taza, el recipiente para el té y una cucharita de madera, o de bambú. Para calentar el agua, es preferible un jarro y no una pava.

La taza debe ser de cerámica, preferiblemente japonesa o china. Mejor si no es brillante en el exterior, y que sea blanca, o por lo menos muy clara, en el interior. Eso permite ver el color del té preparado.

El recipiente para el té puede ser una cajita de laca, porcelana, cerámica o madera, siempre que tenga tapa. Ahí ponemos un poco de té que sacamos del paquete a prueba de humedad en el que lo guardamos. Con esto a mano, podemos empezar.

Lo primero es calentar la taza. O bien dejarla un minuto bajo la canilla con agua muy caliente, o verter tres veces en ella agua casi hirviendo. Con la tercera vez, dejar el agua adentro de la taza.

Lo segundo es calentar el agua. Esto es crítico. Según el Cha Jing, el Clásico del té, hay tres estadios en el hervor. El primero es cuando burbujas pequeñas como los ojos de los peces nadan en la superficie. El segundo es cuando las burbujas son como cuentas de cristal rodando en una fuente. El tercero es cuando las olas surgen libremente en el jarro. Para preparar el té en la taza, se quita el jarro de fuego en el primer estadio. Entonces se le echa una cucharadita de agua fresca, para “fijar” la temperatura.

Ahora se prepara el té. Con la cucharita de bambú se ponen las hojas de té en la taza, aproximadamente como para cubrir el fondo. Después, se vierte el agua caliente, desde unos quince centímetros arriba de la taza. Se deja reposar algo menos de un minuto. Antes de beberlo, lo llevamos cerca de la nariz para percibir el aroma. Después miramos el color, a la vez que seguimos dejando que el perfume nos inunde. Recién entonces bebemos el primer sorbo. Hacemos que pase por los costados de la lengua y de ahí hasta el fondo de la garganta y lo tragamos. Así podemos apreciar el sabor completamente. Tanto chinos como japoneses suelen beberlo de forma algo ruidosa para los occidentales. Si para ustedes el sabor del té es más importante que el condicionamiento cultural, bébanlo a la manera asiática.

Ahora la segunda taza. El “segundo té” es mejor que el primero. Agregamos un poco de agua fría al jarro, y la calentamos hasta el segundo estadio, el de la cuentas de cristal. Volvemos a verter el agua sobre las hojas del “primer té”, y lo dejamos reposar algo más de un minuto. Si el té es de buena calidad, podemos preparar el tercero. Esta vez el agua se calienta hasta el tercer estadio, y el té se deja reposar bien más de un minuto. Entonces, podemos seguir bebiendo y recordar las palabras de Li Po, el poeta de la dinastía Tang:

“La primera copa humedece mis labios y garganta, la segunda copa rompe mi soledad, la tercera copa busca en mis entrañas áridas y encuentra allí cinco mil tomos de extraños caracteres. La cuarta produce una ligera transpiración, todo los males de la vida salen por mis poros. Con la quinta taza estoy purificado; la sexta me llama a las regiones de los inmortales. La séptima taza ¡ah ya no puedo beber más! Sólo siento el aliento del viento fresco que surge en mis mangas ¿adónde está Peng Lai Shan? Déjenme ir hasta allí cabalgando esta suave brisa”.